¿Es posible que incluso te odies a ti mismo?

Una ensalada refrescante.

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Una pizza de sabor único.

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Un hot dog irresistiblemente delicioso.

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Unas cautivantes papitas rústicas.

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Una sopa caída del cielo.

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Una pasta muy sabrosa.

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Unas celestiales costillas a la barbacoa.

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Unas dulces tostadas francesas.

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Una patata dulce y rellena como nunca.

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Una muy deliciosa y jugosa hamburguesa.