Por Romina Bevilacqua
21 septiembre, 2014

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La ‘zootopia’ de Bjarke Ingels revierte el rol del captor y el cautivo para dejar que los animales anden libres, mientras que los humanos están ocultos a la vista.

Zootopia es la propuesta de Bjarke Ingels para un zoológico sin cercos. Este revolucionario arquitecto danés, es el mismo que diseñó bloques de apartamentos con formas de montañas y una estación generadora de electricidad con una pista de esquí en el techo.Además  ha hecho museos que salen de la tierra con un júbilo caricaturesco y ha propuesto una torre con mirador que se vea como una gigantesca paleta espiral. Ahora el niño prodigio de la arquitectura, Bjarke Ingels, ha reinventado el zoológico haciendo que los humanos sean los cautivos mientras que los animales se desplazan libremente por los espacios verdes.

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Su plan para la “Zootopia” de Givskud,  un parque zoológico de 1960 al sur de Dinamarca, es un mundo en donde los animales pueden andar independientes, libres de jaulas y tanques, mientras que los visitantes los observan ocultos a la vista, enterrados bajo tierra o camuflados entre los troncos. Es como un Truman Show en vivo para animales, un set de 300 acres salvajes donde los animales dando vueltas nunca sabrán que estás ahí cuidadosamente escondido detrás de la cortina.

“La tarea más grande y más importante de los arquitectos es asegurarse de que nuestras ciudades ofrezcan diferentes estructuras para diferentes personas —de distintos trasfondos, economías, género, cultura, educación y edades— para que puedan vivir juntos en armonía”, dice el Bjarke Ingels Group, alias BIG.

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Los visitantes podrán encontrarse cara a cara con los animales, dando vueltas por el parque en cápsulas espejo. Así los arquitectos proponen reducir la acritud dejando a los humanos captivos. Los visitantes podrán ver a los leones desde un bunker enterrado debajo de una colina y espiar a los pandas a través de una cortina de bambú. Verán a los osos desde una pequeña casa escondida en un montón de troncos y mirar a las jirafas a través de hoyos hechos en el lado de una montaña.

“En lugar de copiar la arquitectura de varios continentes haciendo arquitectura típica, proponemos integrar y esconder los edificios lo más posible en el paisaje”, dicen los arquitectos quienes buscan evitar por completo la construcción de las edificaciones usuales en los zoológicos. Otra idea para incorporar en el diseño son los teleféricos, que permitirán a los visitantes observar a los osos desde la altura mientras flotan en cápsulas.

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La estrategia también da vuelta el modelo tradicional de las eternas franjas de vestíbulos públicos alrededor de pequeños cercos. En lugar de eso, dirigirá a los visitantes a una piazza central circular, vista como una especie de base, y desde ahí podrán aventurarse al mundo salvaje, explorando los tres continentes por medio de rutas. Flotando por un río serpenteante, andando en bicicleta por la sabana africana, o volando por sobre América, los visitantes se refugiarán en pequeños receptáculos espejados, bajo la extraña suposición de que los animales no podrán ver las brillantes protuberancias metálicas que dan vueltas por su territorio.

Mirando la representación, es lo suficientemente tentadora como para no imaginar que terminará como unos Juego del Hambre salvajes, o Jurassic Park, cuando los elefantes decidan utilizar las cápsulas metálicas para jugar a la pelota con sus trompas o mientras que los monos hacen travesuras en los teleféricos. Una de los principales objetivos de este innovador diseño, es que el público pueda ver cómo se comportan estos animales en su ambiente “natural”. 

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