Por Romina Bevilacqua
29 julio, 2015

Esta es la lamentable historia de los chimpancés dejados a su suerte en la isla los monos. 

Los utilizaron para hacer pruebas en el laboratorio durante 30 años y luego los abandonaron como si no importaran. Hoy 66 chimpancés desamparados y sin comida, deben luchar por sobrevivir abandonados en una isla en Liberia. Cuando el Banco de Sangre de Nueva York anunció hace 10 años que liberaría a los chimpancés a los que utilizaban en su establecimiento, todos celebraron la noticia. El grupo de primates sería liberado en la llamada “isla de los monos”, donde el Banco de Sangre se encargaría de costear todas sus necesidades por el resto de su vida, o al menos eso fue lo que prometieron en el momento señalando que “tenían una obligación moral” para con estos animales. El problema es que hoy, 10 años después, el Banco de Sangre cortó de raíz el pago de los 30.000 dólares al mes que requerían los chimpancés para alimento y cuidados básicos, y los dejó a su suerte en la isla.

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Ian Redmond/Minden

Ahora estos chimpancés, que ya son animales completamente dependientes del ser humano, no tienen otra alternativa más que ser fuertes y esperar que los esfuerzos que diversas organizaciones y animalistas están haciendo para que el Banco de Sangre cumpla con su promesa, den resultado. Por ahora, la Humane Society of the United States (HSUS) y Humane Society International, se han hecho cargo de los chimpancés donando dinero y llevándoles alimentos. Cada vez que el bote se acerca a la orilla isla los chimpancés comienzan a aparecer entre la vegetación de la selva, emocionados y un tanto desesperados, porque al fin podrán comer. Se acercan a las personas y extienden sus manos para atrapar algún trozo de mango o piña que los voluntarios les arrojan. Ellos son los únicos habitantes en el islote de 6 islas en los alrededores y están viviendo su propia versión del “Planeta de los Simios” –como llaman ahora a la isla–.

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Fuente

Pero esta no es la primera vez que estos chimpancés deben enfrentar una situación difícil. Muchos de ellos fueron capturados en la selva por el Banco de Sangre de NY en los años 70 y otros fueron comprados a personas que los mantenían ilegalmente como mascotas. Si esto no fue lo suficientemente estresante para ellos, los próximos 30 años de experimentos relacionados con vacunas para la hepatitis B y limpieza de la sangre lo serían. Pero ni siquiera en libertad estuvieron libres de peligros. Ellos sobrevivieron una guerra civil en el país donde tuvieron que pasar días e incluso semanas sin agua fresca o alimento. Muchos murieron de deshidratación o hambruna, y este año, en pleno brote de Ébola en África occidental, el Banco de Sangre decidió abandonarlos reclamando que ellos “nunca tuvieron ninguna obligación, contractual o de cualquier otro tipo, de cuidar a los chimpancés”. Al parecer confiaban en que a las palabras se las llevara el viento…

Es una triste historia de la que aún no sabemos el final y por ahora sólo queda esperar. Diversas organizaciones y conservacionistas están haciendo todo lo posible por salvar a estos chimpancés, presionando al Banco de Sangre –entre ellos la primatóloga Jane Goodall quien ha escrito cartas abiertas criticando al Banco de Sangre o Brian Hare, antropólogo y primatólogo de la Universidad de Duke, quien ha comenzado una petición en change.org que ya cuenta con más de 192.000 firmas–. Si quieres ayudarlos puedes firmar la petición en change.org o donar dinero aquí.