Por Ignacio Mardones
6 julio, 2015

Ella y su familia tienen toda mi admiración. 

Su nombre es Biiftu Duresso, tiene 18 años y vive con su familia en Nueva York. Sus padres emigraron de Etiopía hace aproximadamente 30 años y ahora ella acaba de dar el discurso final en la escuela donde ha ganado el premio a la mejor alumna. Eso no es todo, su padre Jamal trabaja desde hace años en el establecimiento como guardia nocturno. Las palabras de despedida de Biiftu lo mencionan; le da gracias a él y a su madre por el gran sacrificio que han hecho y por haberse preocupado de darle las mejores oportunidades:

httpv://youtu.be/5Pvovnut5TQ

Los padres eran muy pobres en Etiopía y fueron a los Estados Unidos para buscar opciones de trabajo. Ninguno sabía nada de inglés, pero se las ingeniaron para surgir y construir un buen hogar para la familia. Jamal partió en los trabajos más básicos, lavaba platos y cambiaba sábanas en los hoteles, luego encontró un empleo en la escuela y ahí se quedó.

Él desde siempre ha sido un apasionado por la educación, a veces iba a clases presenciales para aprovechar de adquirir más conocimientos. A sus hijos les transmitió el valor del trabajo y del estudio, cosa que ellos integraron totalmente, ya que su hija fue la mejor alumna de su nivel.

Ahora ella planea estudiar medicina y en un futuro abrir una clínica en Etiopía.

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