Por Romina Bevilacqua
31 julio, 2015

Una lamentable noticia que nos recuerda lo frágil que es la vida. 

Debo admitir que esta noticia me afectó. He seguido el rápido declive que los rinocerontes han experimentado en los últimos años, me he alegrado cada vez que surge una nueva tecnología que podría ayudarlos y esta ya es la tercera vez que me toca contarles que la especie de rinocerontes blancos del norte pierde a uno de sus últimos integrantes. Primero fue Suni, que murió a sus 34 años de edad en la reserva Ol Pejeta en Kenia, luego fue Angalifu, de 44 años, y uno de los dos únicos machos que iban quedando. Ahora el luto es por Nabiré de 31 años que murió a causa de una ruptura de un quiste, según señalaron las autoridades del Zoológico de la República Checa donde Nabiré vivió los últimos años. Su muerte deja atrás a otras tres hembras y un único macho, llamado Sudán, al que están brindando la mejor protección posible para evitar una desgracia.

El problema no es sólo que queden 4 rinocerontes de la especie, es que además estos rinocerontes han demostrado ser incapaces de procrear entre ellos. Nijan, una rinoceronte de 25 años tiene las rodillas tan débiles que no puede soportar los intentos de reproducción y su hija Fatu es infértil, además Sudán tiene espermatozoides débiles debido a su avanzada edad. Esta especie ha estado al borde de la extinción por años en gran parte debido a la pérdida de su hábitat y la caza ilegal.